domingo, 8 de abril de 2012

El Rostro

El Rostro...


En mi cabeza y en mi corazón había un hombre sin rostro al que yo deseaba conocer, pues siempre llegaba y se instalaba en mis entrañas.


Un día apareciste tu. No repare de momento en ti, pero al paso del tiempo, empezó mi cuerpo a reconocer tus besos cálidos y húmedos, tus manos tibias y sensuales. Un cuerpo ardiente de pasión  que jugaba y se saciaba con mi ser... Yo temblaba de placer, lloraba de amor.


No no podía creer que al fin ese cuerpo tenía ojos azules como el mar, una mirada intensa pero a la vez tierna y firme. Una nariz grande para oler todos mis deseos guardados y una boca muy sensual con la que sabia seducirme y amarme.


Por fin conocí a ese hombre, enigmático, cabal, apasionado e inteligente, que hizo me estremeciera de amor y pasión.


Por fin llego, ya conozco su rostro, ya no tengo que buscar, ya no tengo que imaginar... ya estas aquí.